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El polvo sintético de silicato de aluminio se fabrica mediante procesos químicos. El método sol-gel, por ejemplo, consiste en hacer reaccionar sales de aluminio (como el nitrato de aluminio) con precursores que contienen silicio (como el ortosilicato de tetraetilo) en una solución acuosa. Esta reacción forma un gel, que posteriormente se seca y calcina a altas temperaturas (800-1200 °C) para obtener un polvo de grano fino. La síntesis hidrotermal es otro método, en el que las materias primas reaccionan a alta presión y temperatura en agua, lo que permite un control preciso del tamaño y la morfología de las partículas.

El polvo de silicato de aluminio presenta una estabilidad térmica excepcional, con un punto de fusión superior a 1600 °C, lo que lo hace idóneo para aplicaciones de alta temperatura. Su elevada resistencia química lo protege de la corrosión causada por la mayoría de los ácidos y álcalis, mientras que su baja conductividad térmica proporciona un excelente aislamiento. El tamaño de partícula del polvo, que varía desde submicrómetros hasta varios micrómetros, influye en su reactividad y dispersibilidad. Las variantes con superficie modificada, tratadas con silanos o polímeros, mejoran su compatibilidad con otros materiales.

En cerámica, es un ingrediente clave en porcelana, gres y materiales refractarios, ya que mejora la resistencia mecánica y reduce la dilatación térmica. Por ejemplo, en los revestimientos de hornos, los refractarios a base de silicato de aluminio soportan temperaturas de hasta 1800 °C. En la fabricación de papel, funciona como pigmento de recubrimiento, mejorando el brillo, la opacidad y la imprimibilidad. La industria cosmética lo utiliza como relleno en polvos y cremas, proporcionando una textura suave y propiedades absorbentes de aceite.

En la construcción, los materiales aislantes a base de silicato de aluminio, como las mantas y paneles de fibra, se utilizan en edificios e instalaciones industriales para reducir la transferencia de calor. En electrónica, se emplea para encapsular circuitos integrados gracias a su aislamiento eléctrico y su capacidad de disipación térmica. Además, este polvo se utiliza en el tratamiento de aguas para adsorber metales pesados ​​y contaminantes orgánicos, aprovechando su gran superficie y su capacidad de intercambio iónico.


Fecha de publicación: 25 de junio de 2025